Uno de los factores de riesgo más relevantes para sufrir un esguince de tobillo es haber sufrido uno con anterioridad, por lo que es importante realizar un plan de prevención con el objetivo de evitar recidivas.

Según una revisión actualizada (Vuurberg et al., 2018), el entrenamiento del equilibrio y la coordinación es esencial después de sufrir un esguince de tobillo, sobre todo durante los primeros 12 meses después de la lesión. El entrenamiento de la fuerza también tiene un papel importante en la prevención, ya que tras el esguince inicial se produce una inhibición de la musculatura para proteger la zona lesionada y es necesario su reentrenamiento para recuperar los niveles óptimos. A pesar de existir evidencia firme sobre el ejercicio como factor preventivo no existe consenso sobre una dosis, intensidad o frecuencia concretas, pero se recomienda introducir ejercicios de este tipo en el entrenamiento diario.

Por otro lado, también es recomendable el uso de una tobillera semirrígida durante la práctica deportiva durante el primer año tras la lesión, ya que su utilización ha demostrado reducir significativamente el riesgo de recidiva (Bellows & Wong, 2018).

 

Referencias

Bellows, R., & Wong, C. K. (2018). THE EFFECT OF BRACING AND BALANCE TRAINING ON ANKLE SPRAIN INCIDENCE AMONG ATHLETES: A SYSTEMATIC REVIEW WITH META-ANALYSIS. International Journal of Sports Physical Therapy, 13(3), 379–388. https://doi.org/10.26603/ijspt20180379

Vuurberg, G., Hoorntje, A., Wink, L. M., van der Doelen, B. F. W., van den Bekerom, M. P., Dekker, R., … Kerkhoffs, G. M. M. J. (2018). Diagnosis, treatment and prevention of ankle sprains: update of an evidence-based clinical guideline. British Journal of Sports Medicine, 52(15), 956–956. https://doi.org/10.1136/bjsports-2017-098106